viernes, 4 de noviembre de 2016

¿No se puede ser linda y estar gordita?


Introducción:
La temática que se desarrollará en el presente análisis discursivo, tiene que ver con el gran problema actual de la discriminación a las personas que no poseen el cuerpo estereotipado (90-60-90) que muestran los medios masivos de comunicación, y a diferencia de esto, tienen un cuerpo “gordo”, “curvy”, que no es aceptado como bello.
La hipótesis que se defiende a partir de este problema, tiene que ver con ¿No se puede ser linda y estar gordita?, defendida por una noticia que escribe Ana Pizarro, una adolescente que se considera curvy, y en su blog, ayuda a otras adolescentes, criticando a los cánones sociales establecidos para la belleza de la mujer. En este trabajo, se intentará seguir la línea de Pizarro, demostrando que el cuerpo NO define como somos, ni es la única posibilidad de conocer y reconocer a alguien.
Para comenzar a abordar el análisis de la noticia de Pizarro (Ver Anexo Pág. 1 ), es conveniente explicar en qué contexto surge. Hoy en día observamos en todos los medios de comunicación en general y en la televisión e Internet en particular, cómo la importancia del físico (en especial mujeres, pero no dejan de lado a los hombres), sería lo FUNDAMENTAL  a la hora de hablar de una persona. Que sea flaco o gordo, ya nos brinda mucha información, según estos medios. El problema de la DISCRIMINACIÓN, está hoy más que nunca presente en todas las esferas de nuestra vida. Pizarro intenta entonces ponerse en la vereda de en frente de estos medios y mostrarle a las mujeres que el cuerpo no es lo único que interesa, ni lo único que existe para reconocernos como tales.
 Por todo lo dicho anteriormente, me surgen una serie de interrogantes que se intentaran responder a lo largo del presente trabajo. ¿Por qué la cuestión del físico es tan importante? ¿Se piensa en algún momento en la salud de las personas discriminadas (física y mental)? ¿Qué importancia tiene para los medios que las mujeres tengan ciertas medidas estereotipadas? ¿Por qué en una era donde nos creemos que ya hemos superado ciertos tabúes, seguimos discriminando a la personas por cómo son en apariencia?

Desarrollo:
En la noticia que habla de Ana Pizarro, nos encontramos con deixis personales (yo- nosotras), teniendo en cuenta a las mismas como importantes, ya que marcan la postura de la entrevistada, dejando fuera a quienes tienen otros pensamientos diferentes a los de ella. Usar el YO en el texto, marca la importancia de la voz en primera persona, además de que la forma como sujeto social y no abstracto. El nosotras, marca aquellas mujeres que comparten el mismo pensamiento, incluyéndolas y haciéndolas parte de su escritura.
La inscripción del yo, es una característica muy importante en la noticia analizada, ya que si bien es una noticia que habla de Pizarro y  no es precisamente algo personal, las citas en las que su voz es la principal, son todas en primera persona. A diferencia de esto, al principio vemos la persona ausente, en cuanto al uso de la tercera persona, utilizado por el propio emisor de la noticia. (Categorías de Benveniste, en “Las Cosas del Decir” Calsamiglia y Tusón.)
La autoreferencia que vemos en las citas, tiene que ver con que Ana, busca imponerse ante los demás medios y mostrar claramente su postura distanciada de la que tienen los mismos. Por eso, el YO que utiliza, puede ser considerado inclusivo, porque además de usar el “yo”, usa también el nosotras, haciendo partícipes a personas que no están presentes en el momento, pero que comparten su postura, es el “otro”, que no es propiamente el destinatario, pero es incluido para formar una relación, opinión. En otras palabras, como la de Zizek, podemos decir, que el YO-NOSOTROS, establece el concepto de ideología, es una presentación del individuo mostrando su identidad, lo que piensa, lo que hace. En el texto vemos enmarcada la ideología de la diversidad del cuerpo, a diferencia del cánon mediático.
Por otro lado, también podemos leer en reiteradas ocasiones la palabra inglesa “Curvy[1], referida a un cuerpo con curvas, lo importante de esto es que ella misma se autonomina de esta forma, por lo que esta palabra tiene en el texto el efecto de subjetivema, ya que muestra justamente la subjetividad de Ana. Además que utilza esta palabra para reemplazar a la tan usada “gorda”, suavizando de alguna manera el concepto, sin dejar de lado que funciona justamente como eufemismo.
En la noticia, podemos encontrar la polifonía o desde Bajtín Heteroglosia[2], que tiene que ver con que en el lenguaje conviven múltiples discursos, pero se hacen presentes en un mismo discurso, es decir las voces de otros, en el mismo texto. En el caso del texto analizado, nos encontramos que la primer voz diferente a la del enunciador es justamente la de Ana Pizarro, quien es entrevistada porque participará en una importante campaña de moda europea, teniendo como lema “ojala pudiera vestirme”, declarándose a sí misma como curvy. Por otro lado, en el texto también aparecen Karl Lagerfeld (director creativo de la marca Chanel), quien trato de “gorda” a la reconocida y prestigiosa cantante Adele, quien responde muy humildemente, fiel a su estilo. Lo que se pretende con esta polifonía es mostrar contrastes de posturas entre el enunciador, entrevistado y éstas voces de gente que es considerada importantes y CONOCIDAS para los destinatarios. El recurso utilizado para mostrar esta heteroglosia es la cita abierta.
En cuanto a los agentes y pacientes que intervienen en el discurso analizado, podemos decir que en la primera categoría encontramos no sólo al enunciador, sino más bien a Ana Pizarro, ya que es quien tiene el verdadero mensaje y propósito-objetivo en las citas en las que se la mencionan. En lo que respecta a la segunda categoría, la noticia no solo va dirigida a las mujeres que comparten la postura de la entrevistada, sino que puede tener un alcance extensivo, incluso a las personas que discriminan por el peso, o por cualquier otra cuestión, dejándose llevar por los medios de comunicación.
En base a lo anterior, encontramos que entre agente y paciente se establece un contrato comunicativo, como sucede en la mayoría de los textos en general. Ya que ambos, poseen un saber, (discriminación, modelos estereotipados, importancia del físico como definitorio del “ser”, etc.) que es compartido, y que sin embargo pueden variar las interpretaciones, opiniones al respecto. Después de la lectura, el paciente decidirá qué postura toma al respecto. Es en ese sentido en el que se produce el contrato. Alguien informa, opina, y otro lee, interpreta y elige que hacer con eso que consume.
Podemos afirmar, que el texto, es cortes. Es decir, hay una mezcla entre cortesía positiva y negativa,  ya que, la forma en que está escrito, puede ser considerada familiar o distendida, (no se utiliza un vocabulario muy difícil, además de que no encontramos cuestiones científicas o que requieran de una búsqueda por fuera de la noticia) pero a la vez, se centra en que no se dificulte la libertad del destinatario en su acción u opinión. Plantea una postura sin intentar persuadir al lector, o convencerlo de cambiar de la propia. Solo se expresa una opinión.
En cuanto a la modalidad, podemos decir que en las citas referidas a Ana Pizarro, encontramos modalización expresiva, en las que se refiere a la palabra CURVY, ya que la misma afecta el orden canónico de la palabra GORDA, “suavizando” de alguna manera el término, sonando menos despectivo.
CONCLUSIÓN:
A modo de cierre, me parece sumamente importante, responder la pregunta hipotética inicial, afirmando que claramente SI se puede ser gordita, curvy y ser linda. Nadie puede decirnos como debemos ser, imponernos una forma y hacernos creer que es lo mejor para nosotras.
La influencia de los medios masivos claramente nos intenta persuadir en estas cuestiones, pero debemos empezar a pensar un poco más en aquellas personas que día a día sufren discriminaciones no por SER gordas, sino por NO SER como los medios proponen. Cada vez más las mujeres estamos siendo víctimas de estereotipos, de ideales, superficialismos, valoraciones, discriminaciones. Es momento de desterrar la idealización de la mujer como objeto, como una cosa que tiene que cambiar de forma o adaptarse para gustar o tener un espacio en la sociedad.
El problema es dejar de compararnos, dejar de querer parecernos a esos modelos que nos muestran en las revistas, en la televisión, en internet, y SER, ser nosotras mismas, con nuestros cuerpos, con nuestras curvas, con nuestra delgadez, (porque así como se discrimina a las gordas, también a alguna flaca “le falta un pedazo de carne”) pareciera que ningún cuerpo es suficiente para conformar a los medios, siempre hay algún motivo para criticar y minimizar a la persona.
Para cerrar, cito una frase que me parece muy certera de lo que ocurre en nuestra sociedad tan hipócrita y ambigua, del texto ¿Acaso, no se puede ser linda y ser gordita?:
Vivimos en una realidad esquizofrénica en la que el discurso de los medios se llena de términos como autoestima, aceptación, orgullo y exaltación de la diferencia a la vez que estamos obsesionados con las dietas y se nos recalca que sólo se puede tener éxito, ser sexy y deseable, estando delgado. Todo a la vez que tenemos más casos de sobrepeso que nunca en los hospitales y unas cuotas de obesidad infantil alarmantes. Pero una cosa es la lucha legítima y necesaria contra la obesidad y los hábitos de vida no saludables como el sedentarismo y la mala alimentación y otra, la idea socialmente aceptada de que no se puede ser feliz si se es gordo”. (¿Acaso no se puede ser gordita y ser linda?; 2015: 2)
Claramente, es lo que vemos a diario, como en muchos lugares nos encontramos con noticias de aceptación, o en las que se condena las conductas discriminativas, pero al mismo tiempo, en cuestión de segundos nos pasan una publicidad de una modelo sumamente delgada, de productos dietarios, gimnasios, cuerpos sumamente idealizados, casi imposibles de alcanzar  (sin alguna consecuencia en la salud), y quienes consumen esto, en muchas ocasiones vulnerables, y sintiendo exclusión social, por su condición física intentan “llegar” de alguna manera a ese ideal, creyendo que serán más queridos o aceptados.
Me propuse como conclusión final, elaborar un anexo, en el cual se muestre el contraste entre la postura de Ana Pizarro, sumamente valorable por la edad que tiene, primero que nada, y por ser una de las pocas noticias encontradas en la que se valora todos los tipos de cuerpos, y se hace hincapié en la importancia de la felicidad y la salud como sinónimos de ser uno mismo, no de ser alguien que nos imponen o nos demandan los medios, que el único objetivo que tienen es VENDER, sin importar las consecuencias.
 En el mencionado anexo, encontrarás en primer lugar la noticia analizada a lo largo del trabajo, además de otras dos, una en la cual se rechaza a una adolescente curvy, por querer presentarse para reina de la primavera, (cuestión repudiable, siendo que la adolescente estaba recuperándose de una enfermedad, bulimia, y aun así tuvo, para mi sorpresa y la de muchos, la iniciativa de presentarse a un evento tan superficial de belleza), y luego imágenes de lo que nos muestran hoy en día las revistas para adolescentes (período sumamente vulnerable y de crisis en cuestiones corporales) siendo casi imposible encontrar noticias o imágenes como las encontradas en la noticia analizada.




[1] Curvy: CURVO, CON MUCHAS CURVAS.
[2] CALSAMIGLIA Y TUSÓN, 1993, “Las Cosas del Decir”. Pág. 149.


 ¡Hagamos que ésto ya no sea un problema!

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