Introducción:
La temática que se desarrollará en el
presente análisis discursivo, tiene que ver con el gran problema actual de la
discriminación a las personas que no poseen el cuerpo estereotipado (90-60-90)
que muestran los medios masivos de comunicación, y a diferencia de esto, tienen
un cuerpo “gordo”, “curvy”, que no es
aceptado como bello.
La hipótesis que se defiende a partir de
este problema, tiene que ver con ¿No se
puede ser linda y estar gordita?, defendida por una noticia que escribe Ana
Pizarro, una adolescente que se considera curvy,
y en su blog, ayuda a otras adolescentes, criticando a los cánones sociales
establecidos para la belleza de la mujer. En este trabajo, se intentará seguir
la línea de Pizarro, demostrando que el cuerpo NO define como somos, ni es la
única posibilidad de conocer y reconocer a alguien.
Para comenzar a abordar el análisis de
la noticia de Pizarro (Ver Anexo Pág. 1 ), es conveniente explicar en qué
contexto surge. Hoy en día observamos en todos los medios de comunicación en
general y en la televisión e Internet en particular, cómo la importancia del
físico (en especial mujeres, pero no dejan de lado a los hombres), sería lo
FUNDAMENTAL a la hora de hablar de una
persona. Que sea flaco o gordo, ya nos brinda mucha información, según estos
medios. El problema de la DISCRIMINACIÓN, está hoy más que nunca presente en
todas las esferas de nuestra vida. Pizarro intenta entonces ponerse en la
vereda de en frente de estos medios y mostrarle a las mujeres que el cuerpo no
es lo único que interesa, ni lo único que existe para reconocernos como tales.
Por todo lo dicho anteriormente, me surgen una
serie de interrogantes que se intentaran responder a lo largo del presente
trabajo. ¿Por qué la cuestión del físico es tan importante? ¿Se piensa en algún
momento en la salud de las personas discriminadas (física y mental)? ¿Qué
importancia tiene para los medios que las mujeres tengan ciertas medidas
estereotipadas? ¿Por qué en una era donde nos creemos que ya hemos superado
ciertos tabúes, seguimos discriminando a la personas por cómo son en
apariencia?
Desarrollo:
En
la noticia que habla de Ana Pizarro, nos encontramos con deixis personales (yo- nosotras), teniendo en cuenta a las
mismas como importantes, ya que marcan la postura de la entrevistada, dejando
fuera a quienes tienen otros pensamientos diferentes a los de ella. Usar el YO
en el texto, marca la importancia de la voz en primera
persona, además de que la forma como sujeto social y no abstracto. El
nosotras, marca aquellas mujeres que comparten el mismo pensamiento,
incluyéndolas y haciéndolas parte de su escritura.
La
inscripción del yo, es una característica
muy importante en la noticia analizada, ya que si bien es una noticia que habla
de Pizarro y no es precisamente algo
personal, las citas en las que su voz es la principal, son todas en primera
persona. A diferencia de esto, al principio vemos la persona ausente, en cuanto al uso de la tercera persona, utilizado
por el propio emisor de la noticia. (Categorías de Benveniste, en “Las Cosas
del Decir” Calsamiglia y Tusón.)
La
autoreferencia que vemos en las citas, tiene que ver con que Ana, busca
imponerse ante los demás medios y mostrar claramente su postura distanciada de
la que tienen los mismos. Por eso, el YO que
utiliza, puede ser considerado inclusivo,
porque además de usar el “yo”, usa también el nosotras, haciendo partícipes a
personas que no están presentes en el momento, pero que comparten su postura,
es el “otro”, que no es propiamente el destinatario, pero es incluido para
formar una relación, opinión. En otras palabras, como la de Zizek, podemos
decir, que el YO-NOSOTROS, establece el concepto de ideología, es una presentación del individuo mostrando su
identidad, lo que piensa, lo que hace. En el texto vemos enmarcada la ideología
de la diversidad del cuerpo, a diferencia del cánon mediático.
Por
otro lado, también podemos leer en reiteradas ocasiones la palabra inglesa “Curvy”[1], referida
a un cuerpo con curvas, lo importante de esto es que ella misma se autonomina
de esta forma, por lo que esta palabra tiene en el texto el efecto de subjetivema, ya que muestra justamente
la subjetividad de Ana. Además que utilza esta palabra para reemplazar a la tan
usada “gorda”, suavizando de alguna manera el concepto, sin dejar de lado que
funciona justamente como eufemismo.
En
la noticia, podemos encontrar la polifonía
o desde Bajtín Heteroglosia[2],
que tiene que ver con que en el lenguaje conviven múltiples discursos, pero se
hacen presentes en un mismo discurso, es decir las voces de otros, en el mismo
texto. En el caso del texto analizado, nos encontramos que la primer voz
diferente a la del enunciador es justamente la de Ana Pizarro, quien es
entrevistada porque participará en una importante campaña de moda europea,
teniendo como lema “ojala pudiera vestirme”, declarándose a sí misma como
curvy. Por otro lado, en el texto también aparecen Karl Lagerfeld (director creativo de la marca Chanel), quien trato de “gorda” a la
reconocida y prestigiosa cantante Adele, quien responde muy humildemente, fiel
a su estilo. Lo que se pretende con esta polifonía es mostrar contrastes de
posturas entre el enunciador, entrevistado y éstas voces de gente que es
considerada importantes y CONOCIDAS para los destinatarios. El recurso
utilizado para mostrar esta heteroglosia es la cita abierta.
En cuanto a los agentes y pacientes que intervienen en el discurso analizado,
podemos decir que en la primera categoría encontramos no sólo al enunciador,
sino más bien a Ana Pizarro, ya que es quien tiene el verdadero mensaje y
propósito-objetivo en las citas en las que se la mencionan. En lo que respecta
a la segunda categoría, la noticia no solo va dirigida a las mujeres que
comparten la postura de la entrevistada, sino que puede tener un alcance
extensivo, incluso a las personas que discriminan por el peso, o por cualquier
otra cuestión, dejándose llevar por los medios de comunicación.
En base a lo anterior, encontramos que
entre agente y paciente se establece un contrato
comunicativo, como sucede en la mayoría de los textos en general. Ya que
ambos, poseen un saber, (discriminación, modelos estereotipados, importancia
del físico como definitorio del “ser”, etc.) que es compartido, y que sin
embargo pueden variar las interpretaciones, opiniones al respecto. Después de
la lectura, el paciente decidirá qué postura toma al respecto. Es en ese
sentido en el que se produce el contrato. Alguien informa, opina, y otro lee,
interpreta y elige que hacer con eso que consume.
Podemos afirmar, que el texto, es
cortes. Es decir, hay una mezcla entre cortesía
positiva y negativa, ya que, la
forma en que está escrito, puede ser considerada familiar o distendida, (no se
utiliza un vocabulario muy difícil, además de que no encontramos cuestiones
científicas o que requieran de una búsqueda por fuera de la noticia) pero a la
vez, se centra en que no se dificulte la libertad del destinatario en su acción
u opinión. Plantea una postura sin intentar persuadir al lector, o convencerlo
de cambiar de la propia. Solo se expresa una opinión.
En cuanto a la modalidad, podemos decir
que en las citas referidas a Ana Pizarro, encontramos modalización expresiva, en las que se refiere a la palabra CURVY, ya
que la misma afecta el orden canónico de la palabra GORDA, “suavizando” de
alguna manera el término, sonando menos despectivo.
CONCLUSIÓN:
A modo de cierre, me parece sumamente
importante, responder la pregunta hipotética inicial, afirmando que claramente
SI se puede ser gordita, curvy y ser linda. Nadie puede decirnos como debemos
ser, imponernos una forma y hacernos creer que es lo mejor para nosotras.
La influencia de los medios masivos
claramente nos intenta persuadir en estas cuestiones, pero debemos empezar a
pensar un poco más en aquellas personas que día a día sufren discriminaciones
no por SER gordas, sino por NO SER como los medios proponen. Cada vez más las
mujeres estamos siendo víctimas de estereotipos, de ideales, superficialismos,
valoraciones, discriminaciones. Es momento de desterrar la idealización de la
mujer como objeto, como una cosa que tiene que cambiar de forma o adaptarse
para gustar o tener un espacio en la sociedad.
El problema es dejar de compararnos,
dejar de querer parecernos a esos modelos que nos muestran en las revistas, en
la televisión, en internet, y SER, ser nosotras mismas, con nuestros cuerpos,
con nuestras curvas, con nuestra delgadez, (porque así como se discrimina a las
gordas, también a alguna flaca “le falta un pedazo de carne”) pareciera que
ningún cuerpo es suficiente para conformar a los medios, siempre hay algún
motivo para criticar y minimizar a la persona.
Para
cerrar, cito una frase que me parece muy certera de lo que ocurre en nuestra
sociedad tan hipócrita y ambigua, del texto ¿Acaso, no se puede ser linda y ser
gordita?:
“Vivimos en una
realidad esquizofrénica en la que el discurso
de los medios se llena de términos como autoestima, aceptación, orgullo y
exaltación de la diferencia a la vez que estamos obsesionados con las
dietas y se nos recalca que sólo se puede tener éxito, ser sexy y deseable,
estando delgado. Todo a la vez que tenemos más casos de sobrepeso
que nunca en los hospitales y unas cuotas de obesidad infantil alarmantes. Pero
una cosa es la lucha legítima y necesaria contra la obesidad y los hábitos de
vida no saludables como el sedentarismo y la mala alimentación y otra, la idea socialmente aceptada de que no se
puede ser feliz si se es gordo”. (¿Acaso no se puede ser gordita y ser linda?; 2015: 2)
Claramente,
es lo que vemos a diario, como en muchos lugares nos encontramos con noticias
de aceptación, o en las que se condena las conductas discriminativas, pero al
mismo tiempo, en cuestión de segundos nos pasan una publicidad de una modelo sumamente
delgada, de productos dietarios, gimnasios, cuerpos sumamente idealizados, casi
imposibles de alcanzar (sin alguna
consecuencia en la salud), y quienes consumen esto, en muchas ocasiones
vulnerables, y sintiendo exclusión social, por su condición física intentan
“llegar” de alguna manera a ese ideal, creyendo que serán más queridos o
aceptados.
Me
propuse como conclusión final, elaborar un anexo, en el cual se muestre el
contraste entre la postura de Ana Pizarro, sumamente valorable por la edad que
tiene, primero que nada, y por ser una de las pocas noticias encontradas en la
que se valora todos los tipos de cuerpos, y se hace hincapié en la importancia
de la felicidad y la salud como sinónimos de ser uno mismo, no de ser alguien que nos imponen o nos demandan los
medios, que el único objetivo que tienen es VENDER, sin importar las
consecuencias.
En el mencionado anexo, encontrarás en primer
lugar la noticia analizada a lo largo del trabajo, además de otras dos, una en
la cual se rechaza a una adolescente curvy, por querer presentarse para reina
de la primavera, (cuestión repudiable, siendo que la adolescente estaba
recuperándose de una enfermedad, bulimia, y aun así tuvo, para mi sorpresa y la
de muchos, la iniciativa de presentarse a un evento tan superficial de
belleza), y luego imágenes de lo que nos muestran hoy en día las revistas para
adolescentes (período sumamente vulnerable y de crisis en cuestiones
corporales) siendo casi imposible encontrar noticias o imágenes como las
encontradas en la noticia analizada.

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