Durante la noche de Orlando…
La mañana del 12 de junio de 2016, al encender el televisor, o al abrir
las redes sociales, la misma noticia era la principal protagonista en todos los
medios. Era anunciada como la peor tragedia estadounidense desde el atentado a
las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, contando con 50 muertos y 53
heridos en la discoteca gay “Pulse”, de la ciudad de Orlando. Justamente, este
triste acontecimiento pasó a ser conocido como la “masacre de Orlando”.
Los medios comunicaban que esa madrugada, Omar Mateen, luego de haber
visto recientemente a dos hombres besándose en Miami, ingresó a un club
nocturno destinado a la participación de la comunidad LGBT. Allí, luego de
llamar al 911 para declarar su apoyo al Islam, comenzó a disparar contra los
concurrentes del lugar, utilizando un arma de fácil adquisición para los
ciudadanos estadounidenses.
Sobre este acontecimiento fueron seleccionadas dos noticias para analizar, publicadas dos diarios on-line: “El tirador posteó durante el ataque consignas jihadistas en Facebook” de La nación, publicada el 17 de junio de 2016; y “El asesino de Orlando justificó el tiroteo como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos contra el ISIS” de El país, publicada el 21 de junio de 2016. Además, también fue seleccionado un ensayo extraído de la Revista Anfibia, también on-line: “Un beso, cincuenta muertos”, escrito por Marta Dillon el 13 de junio de 2016.
Con respecto a la estructura formal propia del discurso escrito, se puede decir que hay ciertas diferencias entre las noticias publicadas en los diarios y el ensayo.
En primer lugar, Calsamiglia y Tusón consideran a la puntuación como un elemento importante para el análisis del discurso escrito. Los signos de puntuación se usan en el texto escrito en función de la organización gramatical y de la lógica de sentido. Hay signos que tienen una función discursiva especial y se caracterizan por ejercer una serie de interrupciones, presentaciones o incisos, tales como las comillas, los paréntesis, los guiones o las rayas. Poseen funciones polifónicas porque señalan citas de otras voces o desdoblamientos del locutor. Este es el caso de las noticias de los diarios, que se caracterizan por introducir citas entre comillas de las publicaciones que realizó en Facebook el atacante sobre su lealtad al Islam, como así también se citan las declaraciones del presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado acerca de los mensajes publicados por Mateen. Los guiones y paréntesis son empleados para realizar aclaraciones.
También hay otros signos, como los de exclamación y de interrogación que están relacionados más estrechamente con la entonación. Éstos se hacen presentes en el ensayo, expresando sentimientos y preguntas retóricas. Tiene un carácter subjetivo que no busca tanto comunicar sobre lo sucedido, sino más bien mostrar la tristeza e impotencia de la persona que escribe frente a los hechos. No cuenta como sucedió, cuenta como ella lo vivió lejos, pero a la vez cerca.
Se destacan tres estilos de puntuación: puntuación mínima, propia de escritores inexpertos, en la que sólo aparecen los puntos y las comas. La puntuación clásica, propia de escritores experimentados en la que se observa un uso variado de todos los signos de puntuación al servicio de la expresividad, de la precisión semántica y de la inteligibilidad. Y la puntuación enfática, propia de la publicidad. Entonces, tanto en las noticias de los diarios como en el ensayo se trata de puntuación clásica, ya que el uso de los signos es amplio.
Ya que se habló recientemente de las comillas como signo de puntuación empleado para citar, conviene mencionar aquí otro aspecto considerado por Calsamiglia y Tusón: las citas. Las citas pueden ser abiertas o encubiertas. La cita abierta es la inserción explícita del discurso de otros en el propio discurso. Se nota claramente cuál es el fragmento del texto que pertenece a otra voz. A su vez, la cita puede ser de estilo directo cuando se marcan claramente dos situaciones de enunciación a través de signos como los dos puntos y las comillas; o puede ser también de estilo indirecto, que introduce un discurso ajeno pero inscribiéndolo como un solo emisor. Por otro lado, la cita encubierta es la que el discurso ajeno se encuentra dentro del propio discurso (paráfrasis, intertextualidad, polifonía). No se reconoce al autor de la cita, pero se supone que el lector tiene un bagaje que le permite recuperar que esa cita es de alguien conocido. Se puede ver que en las noticias de los diarios, se presentan citas abiertas, tanto directas como indirectas. Son necesarias para la credibilidad que la noticia tendrá sobre el público. En cambio, en el ensayo no se distinguen citas de ninguno de los tipos mencionados, porque al expresar una postura personal no es necesario apoyarse en las palabras de otro sujeto.
Sobre este acontecimiento fueron seleccionadas dos noticias para analizar, publicadas dos diarios on-line: “El tirador posteó durante el ataque consignas jihadistas en Facebook” de La nación, publicada el 17 de junio de 2016; y “El asesino de Orlando justificó el tiroteo como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos contra el ISIS” de El país, publicada el 21 de junio de 2016. Además, también fue seleccionado un ensayo extraído de la Revista Anfibia, también on-line: “Un beso, cincuenta muertos”, escrito por Marta Dillon el 13 de junio de 2016.
Con respecto a la estructura formal propia del discurso escrito, se puede decir que hay ciertas diferencias entre las noticias publicadas en los diarios y el ensayo.
En primer lugar, Calsamiglia y Tusón consideran a la puntuación como un elemento importante para el análisis del discurso escrito. Los signos de puntuación se usan en el texto escrito en función de la organización gramatical y de la lógica de sentido. Hay signos que tienen una función discursiva especial y se caracterizan por ejercer una serie de interrupciones, presentaciones o incisos, tales como las comillas, los paréntesis, los guiones o las rayas. Poseen funciones polifónicas porque señalan citas de otras voces o desdoblamientos del locutor. Este es el caso de las noticias de los diarios, que se caracterizan por introducir citas entre comillas de las publicaciones que realizó en Facebook el atacante sobre su lealtad al Islam, como así también se citan las declaraciones del presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Senado acerca de los mensajes publicados por Mateen. Los guiones y paréntesis son empleados para realizar aclaraciones.
También hay otros signos, como los de exclamación y de interrogación que están relacionados más estrechamente con la entonación. Éstos se hacen presentes en el ensayo, expresando sentimientos y preguntas retóricas. Tiene un carácter subjetivo que no busca tanto comunicar sobre lo sucedido, sino más bien mostrar la tristeza e impotencia de la persona que escribe frente a los hechos. No cuenta como sucedió, cuenta como ella lo vivió lejos, pero a la vez cerca.
Se destacan tres estilos de puntuación: puntuación mínima, propia de escritores inexpertos, en la que sólo aparecen los puntos y las comas. La puntuación clásica, propia de escritores experimentados en la que se observa un uso variado de todos los signos de puntuación al servicio de la expresividad, de la precisión semántica y de la inteligibilidad. Y la puntuación enfática, propia de la publicidad. Entonces, tanto en las noticias de los diarios como en el ensayo se trata de puntuación clásica, ya que el uso de los signos es amplio.
Ya que se habló recientemente de las comillas como signo de puntuación empleado para citar, conviene mencionar aquí otro aspecto considerado por Calsamiglia y Tusón: las citas. Las citas pueden ser abiertas o encubiertas. La cita abierta es la inserción explícita del discurso de otros en el propio discurso. Se nota claramente cuál es el fragmento del texto que pertenece a otra voz. A su vez, la cita puede ser de estilo directo cuando se marcan claramente dos situaciones de enunciación a través de signos como los dos puntos y las comillas; o puede ser también de estilo indirecto, que introduce un discurso ajeno pero inscribiéndolo como un solo emisor. Por otro lado, la cita encubierta es la que el discurso ajeno se encuentra dentro del propio discurso (paráfrasis, intertextualidad, polifonía). No se reconoce al autor de la cita, pero se supone que el lector tiene un bagaje que le permite recuperar que esa cita es de alguien conocido. Se puede ver que en las noticias de los diarios, se presentan citas abiertas, tanto directas como indirectas. Son necesarias para la credibilidad que la noticia tendrá sobre el público. En cambio, en el ensayo no se distinguen citas de ninguno de los tipos mencionados, porque al expresar una postura personal no es necesario apoyarse en las palabras de otro sujeto.
Otro aspecto formal que consideran Calsamiglia y Tusón es el de la titulación. Son enunciados con fuerza
retórica, que sintetizan el contenido del texto y buscan atraer la atención de
los posibles lectores. En las noticias de los diarios, los títulos son directos
y hacen referencia a la relación del asesino con el Estado Islámico. En el
ensayo, al ser un discurso personal y por ende subjetivo, el título es más
poético y metafórico.
El contexto también constituye
un aspecto de gran importancia para el análisis del discurso. Entre varias
acepciones, el contexto se considera como el entorno lingüístico del cual
depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmentos considerados.
Para Roman Jakobson, uno de los lingüistas que más atención prestó al estudio
de la comunicación entendida en toda su complejidad, el contexto es uno de los
elementos que necesariamente hay que tener en cuenta para poder explicar las
diferentes funciones que se cumplen en la utilización del lenguaje. Aquí es
importante tener en cuenta el tema que del que se habla, lo que ocurrió (en
este caso, la masacre de Orlando), a quiénes va dirigido el discurso, cómo
afecta al público, por cuáles medios se publica, la situación de enunciación, entre
otras cuestiones que hacen al contexto.
Relacionado al contexto, otro aspecto de gran importancia es la deixis. Ésta se ocupa de cómo las
lenguas codifican o gramaticalizan rasgos del contexto de enunciación, y sus
diferentes interpretaciones. Lo elementos deícticos están relacionados con el
contexto en el sentido de que su significado depende completamente de la
situación de enunciación, básicamente de quién las pronuncia, a quién, cuándo y
dónde. Los deícticos son elementos lingüísticos que conectan la lengua con la
enunciación, y que no adquieren sentido pleno más que en el contexto en el cual
se emiten. Hay cinco tipos de deixis: personal, espacial, temporal, social y
textual.
La deixis personal señala a las personas del discurso, tanto presentes
como ausentes al momento de la enunciación. Funcionan como deícticos los
pronombres personales y posesivos. En las noticias de los diarios, no hay una
primera persona. Se habla todo en tercera persona, tanto singular como plural:
EL asesino, EL senador, LAS víctimas, La policía, EL presidente norteamericano,
EL agente del FBI, etc. De esta manera le da objetividad al discurso.
Naturalmente hay un YO que escribe enuncia esos discursos, pero no se puede
distinguir quién es. Por otro lado, en el ensayo el enunciador se expresa en
primera persona, tanto singular como plural: habla de ella misma, pero también
de NOSOTROS, es decir, de un grupo específico del cual forma parte y con el
cual se identifica. A diferencia del caso anterior, este discurso es subjetivo.
La deixis espacial organiza el lugar en el que se desarrolla el evento
comunicativo. Se selecciona aquello que se desea destacar construyendo el
escenario enunciativo. Cumplen esta función los adverbios y perífrasis
adverbiales, que demuestran cercanía o lejanía con el lugar y momento de la
enunciación. En ninguno de los tres textos seleccionados se muestra demasiado
la deixis espacial. Las noticias del diario hacen referencia a lugares
mencionándolos directamente: en la disco Pulse, en la zona de lavabos, en
Orlando, en la red, en el baño, en Internet, en Estados Unidos, en Paris, en
Irak y Siria. Y el ensayo también menciona algunos lugares de manera directa:
en Orlando, en Mendoza, en México; pero también hace referencia a “estas
comunidades”, de las cuales su escritora forma parte. Excepto en este último
caso, en todos los demás se indica la lejanía del enunciador con el lugar de
los hechos.
La deixis temporal indica elementos temporales, marca los límites del
‘ahora’ con el ‘antes’ y el ‘después’. Pero también deben interpretarse de
acuerdo de acuerdo al lugar de la enunciación. Cumplen esta función los
adverbios y las locuciones adverbiales de tiempo. En las noticias de los
diarios, pueden leerse expresiones como: ahora, antes, durante, luego, horas
después, el domingo, a principios de esta semana, en mayo, el 4 de junio de
este año, en diciembre del año pasado, este lunes, a las 2:02 de la madrugada
(y otros muchos horarios detallados), el pasado domingo 12, a los dos minutos,
dura nueve/dieciséis/tres minutos, a continuación, más adelante, en los
próximos días, en 15 minutos, tres horas después. Especialmente en la noticia
de El País, que describe muy
detalladamente la cronología de los acontecimientos, buscando informar lo
sucedido de la mejor y más completa manera posible. En cuanto al ensayo, es
menor la cantidad de elementos temporales que se expresan: siempre, una noche,
la misma noche, después, en el mes del orgullo, nunca, a la luz del día, el
domingo, la noche del sábado, enseguida, todavía. Tal vez, porque no busca
relatar un acontecimiento, por lo que no tiene tanta necesidad de ordenar los hechos
de acuerdo a un antes y un después. Es menos rígida su estructura.
La deixis textual señala y organiza las partes del texto unas con
respecto a otras, para lo cual se combinan expresiones adverbiales de lugar y
tiempo. Los deícticos textuales se utilizan en un sentido metafórico, ya que el
texto se presenta con un anclaje enunciativo propio, distinto del momento de la
enunciación, que es diferida en el tiempo y en el espacio. Algunos ejemplos de
deixis textual: antes, entonces, luego, hasta, después, primero, por último,
etc. Por lo tanto, está muy relacionada con la deixis espacial y la deixis
temporal. Su significado tiene que negociarse entre quienes participan de un
encuentro comunicativo, ya que de su correcta interpretación depende gran parte
del éxito en la comunicación.
Un último aspecto de consideración para Calsamiglia y Tusón es la inscripción de la persona en el texto. Son
las estrategias que un hablante puede tomar al expresar su discurso. Se
relaciona con la deixis personal. La
persona ausente busca crear un efecto de objetividad y de verdad. Uno de
los elementos más claros es el uso de la tercera persona gramatical como
indicador de que aquello de lo que se habla es un mundo ajeno al emisor, como
ya se dijo que se observa en las noticias de los diarios. Es llamada por
Benveniste la no persona, ya que no
hay referencia al enunciador. Las construcciones impersonales y las
construcciones pasivas sin expresión del agente también borran la presencia de
quien realiza el enunciado. En cuanto a la inscripción
del yo, ésta está caracterizada por la presencia del emisor, manifestando
su subjetividad a través del lenguaje. El YO es el protagonista de la
enunciación. No obstante, frente a un amplio público, el enunciador puede
producir un efecto generalizador incorporándose a un grupo, para justificar su
posición, empleando para esto el plural de modestia (1° persona, plural). Otro
uso del NOSOTROS es para incorporar al
receptor en la referencia al emisor, para acercar las posiciones de los
protagonistas o para buscar la complicidad de los lectores y acercarlos a su
punto de vista. Este es el caso del ensayo, en el que su escritora habla en
algunos momentos en primera persona singular, y en otros momentos en primera
persona plural. En todo momento se puede ver su punto de vista, pero cuando
hace uso del NOSOTROS también está implicando que es el mismo punto de vista
que comparte con determinado grupo. E incluso puede incluir dentro de este
grupo a los lectores, sean éstos de cualquier identidad sexual, porque también
está haciendo referencia a un grupo mucho más amplio, el grupo humano en
general, que no quiere morir y pelea por sus derechos, del cual todos formamos
parte más allá de nuestras elecciones, ideologías, culturas, creencias, etc.
Con respecto al contenido semántico de los textos escogidos, es posible
notar en las noticias extraídas de los diarios un intento por desplazar a un
lado el motivo homofóbico del autor del crimen, y tratar de poner en el centro
de la motivación su fanatismo religioso extremo. “Como era de esperar, la
cobertura mediática sobre Orlando ha enfatizado el llamado de Mateen al 911 al
inicio de su ataque al club nocturno, donde declaró su lealtad al llamado
Estado Islámico” (Ian Lekus,
2016). Pero su impulso motivador es algo mucho más profundo que la lealtad
religiosa, lo que lo movilizó a disparar no fue esto, aunque Isis haya
intentado adjudicarse la responsabilidad del suceso. Es un motivo interior y
personal, que se esconde detrás de una máscara que expresa homofobia y exacerbación
religiosa.
En realidad es odio. Odio al que es diferente. Y miedo hacia el otro por
eso mismo, por ser diferente; el miedo genera odio. Es también intolerancia y
discriminación. Una cosa lleva a la otra, y viceversa, transformándose en un
círculo sin fin. “No es fobia. Se habla de homofobia y de xenofobia, pero se trata de
odio. Las fobias están descriptas en los manuales médicos o psiquiátricos, el
odio es lo que campea en la calle, lo que se lee en el cuerpo de las y los
masacrados. (…) No hablemos más de fobias, no hay medicación ni tratamiento
para esto. Lo que hay es un sistema heterosexual, patriarcal, capitalista que pretende
modelar nuestros deseos” (Marta Dillon,
2016). Omar Mateen respondía a ese sistema que le decía cuál es el “modo correcto
de ser”, y tal vez hizo lo que muchos otros que también responden ciegamente a
ese sistema hubieran deseado hacer, pero no se atrevieron.
Para los medios es difícil
aceptar y divulgar que el odio está en su propio país; por eso es más fácil
darle la culpa a la influencia de un Estado lejano, al que en cualquier momento
se puede volver a atacar con las armas. Sin embargo, “ISIS se adjudicó el ataque, algo esperable en momentos en que ha
mermado notablemente el flujo de reclutas a sus territorios, y en el que hace
llamados a cometer atentados individuales en Occidente. Se ha comparado el
ataque de Mateen a los atentados sincronizados en París, pero las diferencias
entre uno y otros son numerosas y la primera y principal es que a diferencia de
los asesinos de la capital francesa, Mateen nunca pisó Siria ni recibió
entrenamiento allí” (Ana Prieto, 2016). Aunque ISIS se haya adjudicado el
ataque, y aunque Mateen sea estadounidense con ascendencia afgana, en sus
motivos violentos no juega la religión musulmana, sino una respuesta al gran
sistema heterosexual, patriarcal y capitalista que describe Marta Dillon.
Este acontecimiento también fue
comparado con la tragedia de las torres gemelas, del 11 de septiembre de 2001.
Si bien la comparación con el atentado a las torres gemelas fue en cuanto al
alto número de víctimas, también ese hecho fue un ataque de un país de Oriente.
En el caso de Orlando, el atacante aunque tenía ascendencia afgana era
ciudadano estadounidense. No obstante, los medios hacen hincapié en la cuestión
de que él acataba los fundamentos islámicos, porque en un país que no reconoce
su propia violencia e intolerancia como causantes de un gran porcentaje de
pérdidas de vidas humanas, para desligarse la responsabilidad, resulta más
fácil echarle la culpa a otros.
Detrás del país cargado de armas,
con fácil acceso a ellas, detrás del sistema machista y patriarcal, detrás del
odio y de la discriminación al que es “diferente”; detrás de todo eso subyace
una cuestión cultural y de educación. La historia se repite: no es la primera
vez en el mundo que ocurren grandes matanzas dirigidas hacia determinados
grupos considerados “diferentes”. Sin embargo, parece que todavía no se aprende
a vivir con aceptación hacia el otro, ya que no se respetan sus derechos ni sus
libertades. Ya Sartre decía: “Mi libertad
se termina dónde empieza la de los demás”. Y esta cuestión también
ya se planteaba mucho antes en el artículo IV de la Declaración Universal de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano (París, 26 de agosto de 1789): “La libertad consiste en poder hacer todo
aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos
naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los
demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites
sólo pueden ser determinados por la ley.”
BIBLIOGRAFÍA:
·
Calsamiglia, Helena y Tusón, Amparo. (1991). Las cosas del decir. Manual de análisis del
discurso. Ed. Ariel. Barcelona.
·
Dillon, Marta. (2016). “Un beso, cincuenta
muertos”. En Revista Anfibia. [última
vista 8 de septiembre de 2016] Disponible en Internet en: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/beso-cincuenta-muertos/
·
Faus, Joan. (2016). “El asesino de Orlando
justificó el tiroteo como respuesta a los bombardeos de Estados Unidos contra
el ISIS”. En El País. [última vista 8
de septiembre de 2016] Disponible en Internet en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/20/estados_unidos/1466441726_031597.html
·
Lekus, Ian. (2016). “Quién vive, quién muere,
quién cuenta tu historia”. En Revista
Anfibia. [última vista 28 de agosto de 2016] Disponible en Internet en: http://www.revistaanfibia.com/ensayo/quien-vive-quien-muere-quien-cuenta-tu-historia/
·
Prieto, Ana. (2016). “Lo peor de varios mundos”.
En Revista Anfibia. [última vista 28
de agosto de 2016] Disponible en Internet en: http://www.revistaanfibia.com/cronica/lo-peor-de-varios-mundos/
·
S/D. (2016). “El tirador posteó durante el
ataque consignas jihadistas en Facebook”. En La Nación. [última vista 8 de septiembre de 2016] Disponible en
Internet en: http://www.lanacion.com.ar/1909907-el-tirador-posteo-durante-el-ataque-consignas-jihadistas-en-facebook

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